La memoria inexistente

Quiero dedicar esta entrada a la memoria que no existe. A esa memoria que pertenece a otros, que talvez por coincidencia pertenezca una pequeña parte a ti, pero son solo migajas de lo que otros tienen tan presente que te avergüenza. Hay una anécdota tras otra y así pasan los días, y no recuerdas nada. Y no es que estes perdiendo la memoria, solo que esos días de los que hablan no son tuyos, aunque quisieras que aunque sea hubieran sido obsequio de esta o aquella persona, un cuento que te hubieran contado antes de dormir.

Pero ese flujo de ideas y de remembranzas fluye lejos de ti, sin siquiera tomarte en cuenta. Ves ese mar de nostalgia y de ayeres maravillosos y hay inherente a esas palabras una exclusión hiriente y penetrante, que nadie detecta porque a nadie le perturba, pero tu la notas y observas mientras te corta, te va partiendo en mil pedazos mientras tu tan solo puedes observar y esperar que talvez, solo talvez, deje de sangrar algún día.

Lo peor, lo irónico y terrible – e inevitable – de esta MEMORIA INEXISTENTE es que no viene sola, sino con una gran culpa. La culpa que trae consigo el no poseer esa memoria, el no haber sido parte de esos días ni de esas horas de luz ajena. Está la culpa de no haber hecho nada por agregar una vela y alguna canción a esa ópera de recuerdos.

Y lo realmente asfixiante de esta culpa es que se sabe estúpida, inútil, arrogante. Estúpida porque no es culpa de nadie el no poseer siquiera un pedazo de la vida de alguien más, inútil porque lo que nunca se tuvo tampoco se perdió y lo que no se ha perdido no tiene como recuperarse, y arrogante porque los minutos no son nada a la hora de la hora. Pensar que nuestra contribución a un océano de milagros y sueños es algo digno de extrañar, es otra prueba más de lo egocéntricos que somos hasta buscando un ancla en medio de la tormenta.

A fin de cuentas, eso sería y será en un mejor momento la memoria que si exista, la que si nos pertenezca y nos incumba: un ancla y un consuelo para no andar naufragando.

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2 thoughts on “La memoria inexistente

  1. UaU! Ya se, ya se, nunca checo mi mail. Nadie me manda, srita Oberst, asi que no tengo para que checarlo (oigo tu grito de “emo!!!!” desde aca). Leyendo tu blog, y bueno desde antes lo sabia, de verdad, escribes rebonito, Lui. Esa confianza en tu talento debe crecer, que vas para algo grande si asi lo quieres.
    Te mando un beso, ya dejate escuchar. Hace un rato que no… debray(ll?)amos (como los defenios actuales le llaman aparentemente).

    • jaja eres muy emo, quiero que lo sepas. Gracias! me hizo sonreir tu comment. ACENTOS!! no no es cierto, sé que en tu teclado gringo no se puede esperar tanto. Debrallamos? ayfkm?! jaja! chale, eso de ser gringo y emo neta te está llegando y fríendo las neuronas jojo. Me dijo Leigh q t había visto seriamente tomado. Necesito una evidencia de eso! Mi niño está creciendo!!! jojo. Nótese q m llevas 3 años.
      Dejaré de postear por acá.. oh bueno no, espera. talvez SI TE CONECTARAS A MSN. Luego te mandaré un mail para q tengas algo en tu inbox además d anuncios d viagra y d feisbuc q seguro t llegan mis 20 invitaciones a cosas q nunca aceptas por cierto. No s cierto, neta t mandaré un mail así extenso d esos q necesitan intervalos d 30 minutos para comer e ir al baño. Tengo mucho q contar.

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