Las estrellas no se tocan…

Tendría que estar haciendo mil y un pinches trabajos de historia, debería estar leyendo acerca de Calles, pero no puedo. Las lágrimas no me dejan leer, ni me dejan pensar. Lo peor es que, no merezco estas lágrimas, no puedo evitar pensar que no tengo derecho a llorar por tí.

Odio a la gente que hace eso, odio que la gente se lamente porque algo se pierde, algo que nunca hicieron nada por mantener, por cuidar, por guardar cerca de ellos. Soy una de esas personas hoy. Lo he sido por un año, en el que de cuando en cuando me acuerdo de tí, y de verdad que no tengo derecho. Cuando vivías rara vez lo hacía, y juro que quiero ver el día en que me perdone haber desaprovechado la oportunidad de tenerte como maestra, como compañera, como amiga.

Escucho a Joaquín Sabina y me acuerdo de tí. En esos últimos días, te encantaba el poema que te leía, Conmigo. No conozco – y en esas épocas, menos – muchos poemas en español, entonces imprimí ese para leerte algo, esperando que te gustara. No me decías nada, pero sonreías, lo disfrutabas. Me sentí tan ridículamente orgullosa de ese hecho que hasta me daría risa, sino fuera porque más bien me dan ganas de llorar.

En honor a tí, y haciendo de cuenta que alguien va a leer este rincón del ciberespacio, voy a poner tu poema favorito, El Romance de las Estrellas. Me lo leías desde que yo era pequeña, y hasta en esos días grises, esos últimos días, te lo sabías, con esa increíble mente y memoria que te acompañó siempre.

 

Romance de las estrellas
 
Madre, en aquel pozo hondo
y frio de la huerta
que junto al muro se abre
se cayeron las estrellas
Yo las estuve mirando
fijamente desde afuera
y con un temblor de lagrimas
también me miraban ellas….
entre las grandes hay unas
chirriquititas, que apenas abren
sus ojos azules
redonditos como cuentas
Madre! la culpa de todo
la tiene la molinera
dejo sin tapar el pozo
cuando se paró la rueda
Y, atraídas por el mágico
hechizo del agua quieta
fueron cayendo una a una
las estrellitas viajeras
Madre! con el cubo grande
con que regamos la huerta
me voy a pasar la noche
sacando estrellas
No, hijo! en el pozo negro
deja en paz las aguas quietas
si las mueves con el cubo
ya no verás las estrellas
Y, es mejor vivir creyendo
en cosas que no son ciertas,
a que un ensueño se nos borre
y una ilusión se nos pierda
Estate quieto mirandolas
fijamente desde afuera
las estrellas no se tocan….
solo se ven….y se sueñan

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