Caminito de la escuela (de la vida)

A veces uno no se da cuenta del trayecto hasta que estás del otro lado y ves lo que dejaste y cómo lo dejaste. Así me siento a veces aquí en México. No había yo notado de qué maneras tan profundas e importantes y radicales mi pensamiento y mi vida habían cambiado hasta ahora que hablo y escucho y comparo y contrasto. Soy otra persona, y no por simplificar trayectos ajenos, pero a mi parecer aquí siguen siendo más o menos las mismas personas. Eso es fuerte. Hay un desajuste total de perspectivas y de comunicación, pues las dos personas pueden conversar y estar hablando de cosas totalmente distintas, o interpretándolas así al menos. Y ESO, eso es bien bien fuerte.
Ya ni siquiera hablando de temáticas o anécdotas, no saber cómo explicar complica todo. Se necesitaría un diccionario de perspectivas. Se necesita un interés por la traducción que ya me falta a ratos.
Saberte más y más ajeno de lo que fue parte de tu vida por tanto tiempo es algo emocionalmente intenso. Algo difícil de concebir, aceptar, entender. Sólo va año y medio, ¿qué no? Explicar que haber dejado tu país ha sido lo mejor que te pudo haber pasado requiere armarse de valor. No es algo bien recibido, y entendible que así sea. Llegar, “oye mamá, estando a kilómetros de mi casa es que estoy más feliz que nunca” no es lo más sensible del mundo. Pero es cierto. No es sólo estar contenta lo que logré aquí, sino ser genuinamente feliz. No por nadie más ni nada más que por mí misma. Es algo que ni siquiera imaginaba podía pasar.
Pero los valores, las ideas, opiniones, me hacen muy difícil decir en palabras aceptables, creíbles, lo que me hace sentir visitar casa. La misma frase “visitar casa” es conflictiva. La ida y el regreso, el concepto ambiguo de “casa”. ¿Qué rubros existen para calificar como “casa”? ¿El tiempo, las raíces, las sonrisas? ¿Qué tanto extraño o qué tanto me duele no extrañar mucho?
Son muchas cosas. No sé cuándo empezó el trayecto en el que sigo y seguiré. No empezó aquí, ni hace un año ni dos ni tres. Es algo que ya andaba germinándose, ya se andaba confabulando en algún rincón de mi cerebro, en alguna sala androide de juntas, en alguna serie de coincidencias se veía el camino. Son muchas experiencias, muchísimos cambios. Muchísimas fortísimas declaraciones que he hecho y seguiré haciendo. Porque pues eso hago, y eso sigo haciendo. Existiendo y cambiando y gozando. #Porsuatencióngracias.

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