Una queja gigante en 619 palabras

No sé si esta entrada vaya a tener sentido. Mi mente no lo tiene en este instante. Estoy que salgo a arrojar botellas en parabrisas ajenos. Estoy que lloro esos llantos que terminan sin poder respirar ni abrir los ojos ni pensar claramente ni recordar siquiera por qué razón se empezó a llorar. Estoy que le grito a cada persona que me encuentre en la calle, reclamándole por su parte en este podrido mundo que no para de joder gente inocente a diestra y siniestra. Pero es que todos somos inocentes, y todos somos culpables. Entonces mi despotrique lo llevo solamente a la red.
No debía de hablar de esto, y me prometí a mi misma que no lo haría. No sólo por confidencialidad (que al no decir nombres la mantengo), sino por salud mental mía. En fin. Ya no puedo y debo sacarlo en alguna parte.
He estado de voluntaria en un centro en el que parte de lo que hacen es acompañar a chicas que han sido víctimas de abuso sexual a distintas citas con médicos, abogados, familiares, psicólogos, etc. Una ayudadita para que no pasen por el proceso solas. He estado con una chica en particular. Su primo la violó. SU PROPIO PINCHE PRIMO, NI MÁS NI MENOS. Su familia la culpa a ella. Sus amigos como que la ven feíto, como que ya no le quieren hablar. A su primo, SU PINCHE PRIMO, lo tiene que ver porque pues es familia y ni modo de “hacerle la grosería”. Hacerle la grosería. Yo no sé los valores de esta familia, pero a mi se me hace más pinche grosero metersela a su prima sin su consentimiento. Digo, esa sería mi humilde apreciación. Perdonarán que me entrometa.
Y pues la he estado acompañando, escuchándola cuando así quiere, quedándome en silencio si es necesario, etc. He escuchado cosas horriblemente tristes, horriblemente frustrantes, unas que tal vez ni siquiera ella ve del todo qué tan terribles son. Todo esto lo he manejado de la mejor manera posible, sin juzgar, sin meterme demasiado, sin personalizarlo mucho tampoco.  Hoy me dijo que se quiere quitar la vida. Que lo está pensando seriamente, y que no ve razón para no hacerlo.
Yo no supe qué decir. Le dije que era su decisión pero que le diera tiempo, que lo pensara bien, que siempre hay razones. El problema es que yo lo pensé y yo también me suicidaría. Yo no vería razón para no hacerlo.
Y lo pienso e intento no pensarlo. Intento no personalizarlo. Pero es que carajo, ¿por qué la gente hace esas cosas? ¿Por qué vivimos en una pinche sociedad en la que se culpa a la mujer por ser violada, por “buscarse” LO peor que le puede pasar en la vida, por atraer al hombre a hacer LO mas detestable que puede hacer en el mundo entero? ¿Por qué enseñamos a los hombres que está en su naturaleza seguir sus instintos – sin importar los deseos ajenos – y está en la mujer no “provocarlos” porque sino no podemos quejarnos de lo que suceda?
Y lo más difícil de entender para mí es, ¿por qué – perdonen mi francés – putas madres es ella la que se quiere suicidar y no el maldito cerdo que le hizo eso? Es él el que debería de sentirse con ganas de morir. Es él el que debería no dormir, teniendo pesadillas de que le hacen la misma pinche atrocidad que hizo él. Es él al que la sociedad debería repudiar y relegar por completo, tachándolo y nombrándolo nombres horrorosos y denigrantes por lo que hizo.

Un día de estos haré una entrada con más sentido, más universal, más pensado. Hoy solamente necesitaba decir algo, gritar algo más.

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