Y que zumben los oídos.

Leí un artículo relevante a mi vida. OK, no totalmente relevante. Ha sido relevante. Espero no lo vuelva a ser, pero sé que probablemente lo sea en algún momento en el futuro. Porque pues estoy chava – queda todavía camino, vaya – , porque hay ciertas cosas que levantan más de una ceja en mi corto pero interesante fólder. Porque mucha gente – muchos vatos, más que nada – tiene broncas con el pasado de la pareja.

Pues si. Leí este artículo. ¿Por qué? Pues porque todo tiene que ver con mi vida personal últimamente.  Clases de psicología, artículos en la red, conversaciones que sobre-escucho en un café.
Para resumir, el artículo trata de maneras en las que lidiar con el pasado de tu pareja, argumentando que uno o lo supera o no, pero andar culpando y quejándose y fregando la vida no es opción.
Y me molesta porque me confunde genuina y profundamente por qué pinches importa tanto. A mi jamás me ha generado conflicto, y eso que sé detalles ensordecedores de casi todas las personas con las que he salido – así haya sido una sóla salida. Supongo que porque nunca he salido con alguien cuyo pasado romántico y/o sexual me parezca algo descabellado y terrible. And then again, no hay muchas cosas que me parezcan descabelladas y terribles. O intimidantes, o imperdonables, o dignas de recapitular en conversaciones siguientes.  Vivo en el presente, porque YOLO. Y ya. (Es la segunda vez que hago ese chiste. Pararé. Pronto. Un día de estos.)

Pero es que en serio. Me gusta X persona. Me gusta cómo es. Y pues cómo es deriva de cómo fue. De su vida, sus experiencias, sus fracasos y victorias pasadas. Y si, sus parejas pasadas, hayan sido exclusivas, de un sexo u otro, liberales o tradicionales, experimentadas o no. Así es la vida.
Muy por el contrario para mí, el que tenga experiencia – romántica, sexual, vivencial – me hace pensar que puedo aprender más de esa persona. Y eso puede ser desde interesante y agradable hasta extremadamente divertido. Y me encanta saber del pasado de la persona. Me da idea de quién es, quién ha sido, a dónde va, qué le hace mal, qué le hace bien. (Y, top secret, gente celosa: les da idea de qué les gusta o qué quisieran. DUH.)

Y más de uno va a decir que eso es fácil porque soy mujer. Como si la sexualidad estuviera bien en el hombre – ¡lo está! – pero no en la mujer – UMMMM. Un hombre puede llegar ‘bien paseadito’ pero una mujer tiene que llegar no sólo sin mucha experiencia — virgen. A CADA UNA DE SUS RELACIONES. Hombres inteligentes y matemáticamente capaces que lean esto, ¿cómo tiene sentido eso? A no ser que salgan con una chica de 15 o una late-bloomer, a estas alturas del partido está medio difícil que salgan con una virgen. Y si salen con una de 15, noticia de ultima hora: no sólo es perturbante (y medio de hueva, pero eso es apreciación personal), es ilegal. Me lo agradecerán después si les digo ahorita que es mejor salir con alguien con un poco de experiencia que recibir visitas conyugales.
PERO mi molestia ni siquiera es tanto una molestia feminista, aunque esa siempre está ahí en cualquier plática acerca de sexo. Es acerca de la incapacidad de lidiar con el pasado. No es culpa de nadie, no tiene nada que ver con el presente, todo mundo tiene uno, y no hay forma de regresar el cassette. Sucedió. No hay más que hacer. Y si uno no está listo para la respuesta, no debe uno de hacer la pregunta. Es lo más lógico del mundo. Por más que soy de lo más abierta hay cosas que yo no he querido saber. Así que no las pregunto.
La gente que pregunta para que uno diga lo que quieren oír me confunde. Mejor que me pasen un pinche libreto de temas apropiados junto con su carta de renuncia, porque yo no pifo así. Y la verdad es que mis respuestas son relativamente inocentonas, así que si no estas listo para mis respuestas, regrésate al convento, corazón.

Es esta idea del tiempo que tiene mucha gente. Como si el tiempo no pasara, o no cambiara nada. La misma idea detrás del hombre patán o la mujer cabroncita. No es eterno. Cada uno de nosotros fue el patán (o patana, jaja) en la historia de alguien – desafortunadamente -, y cada uno fue parte de la étapa de patán de alguien más. Todo mundo tiene errores, momentos de grandes decisiones, momentos de inseguridad,  momentos de amor profundísimo, momentos de locura también . Lo que uno necesita y quiere en un momento no es lo que uno necesita y quiere todo el tiempo. Las situaciones cambian, los sentimientos también. Y cuando uno es chavo, pffft, las cosas cambian A MIL.

Asi que chavxs celosxs e intensxs, relájense. Expresen lo que sienten al respecto, pero relájense. Todos pasamos por la plática incómoda y si nos gusta la persona, lo tenemos que superar, y es NUESTRO problema el superarlo, no el suyo redimirse. Por el amor de Jimi y Kurt y todos los santos. D’accord?

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