Jaulas que destruir.

Muchísimas veces en la vida me he sentido atrapada. Y es un sentimiento, no un estado. Nunca estamos atrapados, sino en transición, pero cuando hay fuerzas opuestas que nos quieren partir, o cuando tenemos la mente anclada en un lugar que nuestro cuerpo ya no ocupa, es difícil reconocer la fluidez del tiempo y el espacio. Estamos demasiado acostumbrados a pensar en materia sólida, en leyes absolutas.

Como estudiante idealista, como extranjera, como mujer, hay muchos limbos que me encuentran a cada esquina. Hay un espacio angosto y turbulento entre ideología e historia, entre futuro y presente, entre infancia y edad adulta, entre México y Canadá. Hay expectativas irreconciliables, hay necesidad y hay deseo y más para allá está posibilidad, está la comodidad y está el cambio. Un pasillo que se siente reduciéndose, obligando a las decisiones difíciles. A decisiones que si uno lo piensa, no tienen que tomarse: se toman solas. Igual, se siente uno atrapado en ellas.

 

Como feminista, por ejemplo. Está el eslógan liberador de “This is what a feminist look like”, promoviendo la diversidad, la naturaleza multifacética, la movilidad dentro del feminismo. Pero, así ya en serio, no se siente uno tan libre. Tienes que celebrar tu feminidad, siempre y cuando no sea nada que se conforme con los roles de género tradicionales; tienes que sentirte bella, pero sólo por dentro porque la belleza es un constructo mediático sexista; tienes que expresarte y aceptar tu vulnerabilidad, pero tienes que ser una mujer independiente que no necesita una relación; tienes que luchar por la igualdad de género, pero no aceptar que también se necesita del otro sexo para conseguir victorias reales y totales; aceptar la libertad de religión y pensamiento pero rechazar el hijab y la virginidad. Ser invencible ante las presiones sociales, las relaciones humanas, las diferencias culturales.

Igualmente como mexicana en el extranjero. Es un limbo entre “celebrar tus orígenes” e integrarte a una sociedad externa; entre no negar tus raíces pero no alimentar los estereotipos; entre extrañar cuando se te pregunta si extrañas pero no hacerlo demasiado porque entonces para qué te fuiste; entre el orgullo de ser la excepción y parecer que detestas a tu país o el orgullo de ser de tu país y parecer que detestas todo del nuevo; entre reírte de chistes amigablemente racistas o señalar el racismo y ser el aguafiestas; entre la realidad en tu país y la realidad privilegiada de tu país, cual se supone que debas representar o negociar. Entre ser tú misma y ser quién quieren/creen/suponen que eres. Entre el querer cambiar y las anclas que te lo impiden.

 

A veces tengo esta impresión de lo que me rodea y atrapa en estos momentos, y sé que es en gran parte falsa. En su mayoría son expectativas que yo misma tengo acerca de lo que tengo que ser y hacer y decir. En su mayoría son debates que tengo conmigo misma y que no tienen razón de ser, pues yo seré feminista y estudiante y mexicana y mujer a mi manera, que no es la misma que ayer, que no será la misma mañana. El ser no se decide ni se planea ni se escribe, se es.

This is what Luisa Ramírez Lartigue looks like. 

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