De Delhi para el mundo. Y de regreso.

Como varios de mis lectores (que son como 10, pero confío en ustedes) sabrán, recientes eventos trágicos en India- si bien de ninguna manera novedosos, desafortunadamente – han desatado protestas, han desatado debate y han desatado noticia por todo el mundo. Yo, por mis intereses y mis estudios, me siento obligada a dar mis centavitos, pues, respecto a esto.

Con el afán de resumir, ha habido dos recientes violaciones en grupo en autobuses en India. El primer trágico incidente destacó y atrajo los reflectores hacia Delhi en gran medida por su naturaleza violenta (la estudiante de 23 años murió en un hospital a causa de las lesiones que le dejaron los violadores), y el segundo ocurrió cuando las cámaras y las protestas y los ojos del mundo ya estaban ahí.

Con el primer crimen el mundo entero volteó y señaló con indignación al ver una de las muchas consecuencias de la precaria situación de la mujer en India. Protestas por todo el mundo demandaban sentencias, cero tolerancia, reevaluación de las leyes respecto al abuso sexual, etc. Un sin-número de reclamaciones en su mayoría válidas. El problema es que el asunto se debe llevar más allá del lugar tan limitado y tan falto de lugar para reflexionar que dejan la mayoría de los medios.

Hay muchas dimensiones, muchas rutas separadas de opresión, de impunidad, de sexismo, de colonialismo incluso, que resultaron finalmente en los dos casos recientes de gang-rape en India. Y no voy a empezar siquiera con la forma tan conflictiva con que se está tratando el tema en la India misma, pues, primero que nada, no soy experta, y segundo, eso requiere otra entrada de blog entera. Lo que sí discuto es la posibilidad que se está desperdiciando de abrir un diálogo integral e interseccional de la violencia sexual.

El primer problema que veo con cómo se ha tratado este caso (llamémoslo caso, y no casos, para no complicarnos mucho) es que se está viendo como algo cultural. Esos casos entonces son algo que pasa en la India – ese lugar exótico, sobrepoblado, donde algunas mujeres se tapan el pelo, dónde ha habido un fuerte sistema de castas y el matrimonio en muchos casos sigue siendo arreglado. Ese lugar que vaga y arbitrariamente relacionamos a veces con Medio Oriente. Y no digo que sean 100% falsas estas ideas; ni siquiera estoy diciendo que no sea verdad que ocurren muchas más violaciones – no lo sé, pues los reportes oficiales en países como India (o como México, tampoco nos bañemos en gloria del Occidente ahora) – que, no sé, en Canadá. Lo que si puedo decir es que la cultura de la India no es más proclive a promover la violencia sexual que cualquier otra cultura del mundo (dando por hecho que la mayoría de las sociedades actuales están permeadas por un sexismo occidental potentísimo). También puedo decir que ni la violencia sexual (eso es obvio) ni las violaciones en grupo (un tanto obvio también), ni ningún tipo o forma o variación o modo de abuso o acoso sexual es exclusivo ni de su cultura, ni de su país, ni de su raza.
Para construirnos sociedades y comunidades y familias y escuelas libres de violencia sexual, nos tenemos que sacar de la cabeza que esto sólo pasa en lugares remotos, o en lugares descuidados, y que sólo pasa entre gente pobre, o immigrantes, o gente sin educación. Un estudio académico hecho por la UNAM indicó que 44% de las mujeres han sufrido de abuso sexual en México. 4 de cada 10. Y aunque no he encontrado estudios paralelos, estudios nacionales en Canadá indican que 1 de cada 4 o 5 estudiantes universitarias habrán sido abusadas sexualmente para cuando se gradúen. Y no me imagino cómo la cifra para México pudiera ser mucho menor. (Pero eso sí, los estándares que se tienen social y legalmente en México para qué exactamente llamamos abuso sexual – aprovecharse de una chica que está borracha, por ejemplo – son bastante pinche altos).

Por otro lado está la razón tan malditamente cruel para que las cámaras siquiera se molestaran en ir hasta allá por una sola persona que murió. La manera tan brutal y horrible en que la chica fue violada fue lo que llamó al mundo entero a indignarse. ¿Qué me dice eso? Que lo que nos indigna – o más peligrosamente, lo que nos DEBE indignar – es que haya sido maltratada tanto al punto de morir, que haya sido en un bus, que hayan sido varios. La violación por sí sola ya no genera indignación  no impulsa a la acción, ni tiene porqué estar en primera plana. Eso es lo que entiendo, y ESO me horroriza y me indigna más que cualquier otra cosa. Y por supuesto que algo tan violento y horrible debe llamar la atención. Pero los millones de casos que se dan a diario en todas partes del mundo también merecen y mucha atención.

Por último está algo que requeriría mil entradas de blog, que es la culpa que colocan sobre la víctima y no sobre los victimarios. Una de las más grandes razones por las que los reportes en India – y en todo lugar, si bien a diferente grado – son tan diferentes a la realidad del abuso sexual es la vergüenza y la estigmatización de las víctimas. Es también la razón por las que muchos violadores quedan sueltos o reciben una muy mínima sentencia. Y es, a la larga, una manera prologada de marginalizar, lastimar, y oprimir a la víctima una y otra vez, privándola de una recuperación completa de su cuerpo, control, y de su vida. Respecto a esto, medios por todo el mundo expresan con incredulidad, “Y ERA UNA ESTUDIANTE!” o alguna otra frase denotando la calidad ‘respetable’ de la víctima. Como si importara si es estudiante o prostituta, o eso afectara que tan violación es una violación. Igualmente existen gurús de la India que dicen que ‘las mujeres respetables no son violadas’ (como diciendo, en un tipo de pensamiento que escapa toda lógica, “Si las mujeres respetables no son violadas, y a esta chica la violaron, seguro no era respetable, y por lo tanto pues tiene parte de la culpa”). Y ni se me espanten y digan “¿Cómo puede decir eso ese hombre en ese lejano lugar?”, a no ser que jamás hayan escuchado consejos de cómo vestirse, a dónde no ir, o qué tanto tomar para evitar situaciones indeseables con hombres.

Para ilustrar mi punto:

stoprape

 

Algo que me da mucho gusto es que cada vez más medios tocan aunque sea parcialmente en temas claves como la transferencia de culpa hacia el victimario, como la importancia de leyes y de su implementación en temas de violencia contra la mujer. Algunos incluso dan pasos hacia hablar de estadísticas en otros países y cómo es algo sistemático a erradicar, algo que tiene todo que ver con la situación de la sexualidad de la mujer, con roles de género, con derechos humanos básicos, y con impunidad ante las autoridades. Las protestas en India son cada vez más grandes, y yo en serio que espero sigan así, que sigan con todo. Les mando abracitos y gritos de guerra por millones desde aquí. Espero logren cosas buenísimas. Y espero esos bastardos y todos los demás que haya la paguen.

Tampoco puedo esperar que los medios tomen la iniciativa y hablen de la opresión sistemática a la mujer, ni del sexismo y sus efectos devastadores en hombres y mujeres, adultos y niños, en todo el mundo, o de cómo el Occidente llevó prejuicios y censura y patriarquía a lugares que no había (y ahora esos lugares siguen batallando por conciliar pre-, post-colonialismo y modernidad forzada) o de la medida tan gigante y grotesca en que la violación es una expresión física de una aserción absoluta de poder y dominación. Pero están hablando del problema – uno de ellos, anyway. Así que paso a pasito.

Disclaimer: hablo de la mujer como la víctima y el hombre como el victimario porque, en estadísticas, es el caso más común. No estoy ignorando lo contrario ni ninguna variación.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s