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Se busca

Un chico feminista. Un chico que no tenga miedo de serlo, de llevarlo bien en alto. Un chico que no se escude en bromitas machistas, un chico que acepte que la vulnerabilidad no es una característica femenina, sino humana.

Un chico que sepa que ser sexista no lo hace más hombre, ni ser homofóbico lo hace más heterosexual. Un chico que pueda concebir que ser heterosexual no es ser mejor, ser un SuperMacho menos aún.

Un chico que tome la inteligencia, la fortaleza, la ambición, la auto-determinación como valores tanto o más “femeninos” que la ternura, la complacencia, la docilidad.

Un chico que prefiera una sonrisa que sonríe por algo que una sonrisa que se busca en los espejos, que se usa como credencial.

Un chico que no le tema a cómo se ve, cómo se oye. Un chico cuya seguridad no requiera saberse o creerse superior, sino saberse a la par. Un chico que entienda que la igualdad de oportunidades y de importancia a darle a hombres y mujeres no es un favor que nos hacen sino algo que debía ser natural.

Por supuesto que se busca algo dificilísimo de encontrar. Y más si se toma en cuenta que poquísimas mujeres son realmente feministas. Pocas personas siquiera saben qué es eso, o “como con qué se come”.

Pero pues bueno, se vale soñar, se vale educar. On verra, on verra…

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Excepción.

¿Qué se siente ser la única  que pisa estos suelos de amaneceres líricos? Eres especial. De una forma muy especial. No me convienes, no te convengo; entonces, ¿qué pasa? Te entiendo y no lo hago y sigo pensando en lugar de estudiar. En lugar de actuar, de hablar, sigo pensando como siempre lo hago y nunca debo.

¿Qué se siente? Porque creo que no sientes nada. Un paso más o un paso menos, una noche o un día o muchas noches, no parecen tocarte. No puedo confiarte nada que importe. La pregunta es, ¿me importarías? Creo que no pero algo me dice que sí. Tu forma de ser tan ‘SOLO TÚ’ me dice que talvez sí.

Tus movimientos y tus ojos me dicen que talvez no. Y nunca sé, porque no puedo confiar ni en mi misma en estos rumbos. Y es que eres tan única, no solo por tí misma si no por lo que me haces, que ni cómo saber en qué terminará esta historia.

Pero, tú cuéntame, cuando tengas tiempo y ganas, ¿qué se siente? Tanto desfile al cual ni puse atención, ¿qué se siente que me acuerde sólo de tu nombre?

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Bilingüe

De repente, en medio de mi ñoñez y la estudiada, me vienen epifanías. Ustedes perdonarán.

La definición para una persona bilingüe es que puede escribir y hablar con fluidez en dos idiomas. Y pues pienso yo, “A huevo, soy bilingüe”. Puedo expresarme excelentemente bien tanto en inglés como en español; mejor en español, pero bastante bien en ambos. Escribo formal e informalmente sin problema, me hago entender, hago chistes y tengo un número decente de datos culturales y regionalismos con los cuales entretener a mis amiguitos angloparlante. Perfecto, yippee, soy bilingüe.

Pero luego convivo, aprendo, converso, salgo en citas, a bailar, a clases. Se me ocurre el punto en el que uno es lo más bilingüe posible: cuando se puede uno reír igual en ambos idiomas. Say wha? Me doy cuenta acá en Canadá que cuando más me río, cuando mejor me la paso, ha sido casi siempre en español. ¿Coincidencia? No creo. Hace falta más que fluidez para ser absolutamente bilingüe. Hace falta intimidad, complicidad, comodidad, confianza.

Yo sé que no me río igual en inglés. Me río mucho, me río agusto, pero no me río igual. No digo (pues no creo) que el español sea mejor. Sólo es más como yo. Y pues es muy pronto, claramente. Siento como me voy riendo más en inglés, como me voy acercando más a gente que aunque no entiende de dónde vengo, más o menos me entiende a lo que voy, y yo a ellos. Paso a pasito, paso a pasito.

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Yo confieso

…que hoy me salí de mi camino por irnos a ver ese día, hace 4 meses. A la zona cero, el preciso lugar en el que yo solté una bomba y tú nos dejaste morir.

Confieso que el corazón se me paró, que mis pies caminaron solos y que quise encontrarte, encontrar respuestas. Y pues una cafetería qué culpa tiene de mi ingenuidad y de tu inmadurez. Nadie ahí me supo responder qué había pasado.

Confieso que entré, vi las caras de la gente, recorrí el lugar. Confieso que esperaba que por puro destino, coincidencia o poesía estuvieras ahí sentado, leyendo tu libro, tomando tu chai.

Confieso, más terriblemente, que quise regresar el tiempo. Quise tenerte ahí y no decirte nada. Quise no ser yo y que no fueras tú y que los dos ignoráramos que estabamos cargando explosivos en esa tarde de Noviembre.

Y la peor confesión de todas: confieso que te perdonaría cualquier cosa si tan solo esa tarde se pudiese repetir.

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28/30: VEINTIOCHO escalofríos.

Para este #28 me tardé, pero he andado bien ocupada. Sigo ocupada, pero es tiempo de un descanso, con 28 películas que me han perturbado y fascinado o no, me han dejado marcada de alguna u otra manera. No necesariamente mis favoritas, aunque algunas entrarían en ese conteo, y pues ay les van.

1. Hard Candy es el primer título en el que pienso cuando alguien dice “película perturbante”. De eso que te quedas preguntándote a quién le vas, quién tiene la razón, y por qué diablos.

2. Stay, o El Umbral. En los últimos 5 minutos te cuestionas los 95 anteriores.

3. Funny Games. A la fecha me sigo preguntándome si me gustó o no. Pero me perturbó, y la idea en sí está muy pero MUY pro.

4. An American Crime. Como que quieres llorar pero no lo haces. Como que quieres gritar pero no lo haces.

5. Running With Scissors. Y es que no puedo escoger qué personaje me perturbó más.

6. Untraceable. Tampoco me gustó mucho, pero de eso que te queda la idea de que te puede pasar a tí. Y de lo terribles que somos los seres humanos.

7. Trainspotting, que creo que también me perturbó por lo chavita que estaba cuando la vi por primera vez. Y es mi peli favorita, entonces pues, there you go.

8. Otro clasiquito pero este no me gusta mucho, A Clockwork Orange. La segunda mitad me gusta más, pero la primera me pone de un tensa que tenía que agregarla a la lista.

9. Misery. ¿Cómo llegué al 9 sin mencionarla? Mi primer recuerdo de una película que me haya dejado marcada. En mi mente sigue su sonrisa perturbadora.

10. Eso. De niña no podía ver u oir de ese maldito payaso.

11. Gremlins. Hay algo realmente molesto acerca de esas criaturas.

12. American Beauty. Entre imágenes y diálogo y la historia en si, prrrr. Buena película.

13. El Orfanato. No sé siquiera cómo explicar.

14. Divinas Tentaciones. Me dio mucha risa, y no me gustó. Pero es que esa sonrisita macabra de Evan Rachel Wood.

15. Historia Americana X. Me encanta y me perturba y me hace pensar. Bien ahí. 

16. Requiem For a Dream. Igual, de esas que no sabes quién o qué es lo más perturbante.

17. Chapter 27, en la que Jared Leto realmente me da mucho, MUCHO miedo.

18. Black Swan. Algo inexplicable. Y me fascinó.

19. Ja ja ja. Norbit. Ya sé que cómo puedo ponerla junto a Black Swan, pero pues hay que aligerar el momento. Más mala y molesta esta película.

20. Pathology. Está pésima, pero si como que sientes rarito en la piel.

21. Silence of the Lambs. Ahorita no tanto, pero qué tal en su tiempo. Anthony Hopkins siempre me perturbó mucho.

22. A Law Abiding Citizen. No me perturbó realmente, pero si dices WOAH THERE. No sé si me explico.

23. Nightmare on Elm Street, la original. Es que esa canción, ESA CANCIÓN.

24. Tengo que admitir, El Aro, al menos en su momento, me perturbó por un buen rato. La TV con estática, el pozo, el video que no tiene sentido pero da miedo por alguna razón. Prrrr.

25. Irreversible. Le tuve que dar fast forward. Excelente película pero… Perdonen mi francés, pero, no pinches mames.

26. The Last House on the Left, la viejita. Demasiado para mi cabecita. Y el tagline no lo olvido: “To avoid fainting, keep repeating: it is only a movie.. only a movie.. only a movie”

27. Martyrs. Mucha gente no la conoce… No la conozcan. O bueno si, pero prepárense.

28. The Dreamers. Por razones muy distintas, pero en serio me perturbó en maneras que no pensé que me perturbaría. Michael Pitt… eres poderoso.

No quise incluir demasiadas de terror porque pues claramente son perturbantes, no hay mucha sorpresa en ello. Bueno, bueno, ya faltan dos na’ más.

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Unos cuantos comentarios..

Mi única conclusión de hoy (y de hace ya algunos ayeres) es que el tipo de chico que atraigo y el tipo de chico que me atrae son total y completamente incompatibles y practicamente imposible de encontrar en la misma persona.

Eso y que talvez no estoy hecha para tener relaciones convencionales, estables y “normales”. Siendo yo tan rara y especialita no podía esperar menos de mis interacciones con otros.

Pensé en compartir esos pensamientillos.

(Y dado que al parecer a mis pocos, pero muy estimados, lectores les interesan mis irrelevancias – y/o me dicen cobarde por no terminarlas – seguiré con el reto, así que estaré escribiendo el 18 próximamente)

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Cambios

Hoy se me hizo un buen día para hacer cambios necesarios.

Empecé la madrugada de desvelo acomodando y limpiando mi cuarto. Ya hasta parece que una persona civilizada lo habita. Adelanté lecturas para no morir de estrés después de esta semana, lo cual es también un cambio al que daré la bienvenida gustosa.

Fui al gimnasio y a ver dos departamentos. Ese cambio aun no lo hago, pero ya pronto será. Solo imaginarme poniendo un cuadro o mi tele o hasta teniendo mi refri me enchina la piel.

Luego decidí que no quiero seguir con este condenado reto de 30 entradas. No porque no pueda escribir diario una entrada, sino porque escogí pésimo tema y ya estaba cansadito escribir un número determinado de irrelevancias temáticas. Si alguien tiene una sugerencia para un reto de 30 días, bienvenido sea, pero este ya no. He dicho.

Y el mejor (¿peor?) cambio de este día fue eliminar a M de facebook. Suena ridículo darle tanta importancia, pero es que estaba ahí su cara y su versión virtual de existir y recordarme que no existimos. Entonces, cobardemente quizá, lo borré. Quiero que sea feliz, pero lejos de mi vista. Así yo también seré feliz. Ahorita no, ahorita siento un hoyo, que me falta una parte de mí. Pero seré feliz.

Necesito estar dando de saltos todo el tiempo. Espero caer parada de todos ellos.

Dando tremendos saltos es que crezco. También es así como dejo cosas que me estorban, separo basura y reciclaje y sigo caminando.