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Bloodline

There is poison in these veins we share. There are cracks in our skin, fissures that threaten the bridge between these two homes. You may not see them, and I don’t have the heart to tell you, but there are bruises that have been there since the beginning of time. There is no blood anymore: I cleaned it, like the good girl I was always told to be.

Did you see the box that said Fragile?

 

I was 15 when I trusted you. Now I am much older, but I love you just as much, maybe more, than back then. But I don’t trust you. I trust numbers more than I would ever trust a man. Maybe you already figured that part out.

 

There is poison in these veins we share. I feel it, and how could I not?

 

Maybe there is no monster in you. Maybe it is just inside my closet, underneath the bed where I have all the nightmares. But what if there is? What if there is poison in your hands like there is in your lips when you talk to her?

 

You will have to forgive me – or I guess you don’t have to, and maybe you wouldn’t – but I cannot keep my eyes off your knuckles, and I am scared. I am scared because the box said  F R A G I L E , and I want to keep loving you. I want to love you like I loved you when I did not know the numbers, when I hadn’t memorized the hotlines, when you hadn’t raised your voice.

 

I just want you to know that this is still fragile. Handle with care.

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A baseline for healthy

The reception is iffy when it comes to you. The images sometimes come out blurry, the definition really low.

There really is no clear-cut definition when it comes to what things should feel like.
I know I deserve better than you. But that’s not the point, is it? Anyone deserves better than the constant doubt, the guilt trips, the gaslighting, the slut-shaming. Being better than you doesn’t make me special.
Most of the time I know which parts to cut, I know what the wounds would look like before anyone declares war on my body. Most of the time I know a red flag when I see one. But what if I don’t? What if I don’t see the red until it’s coming from my palms?

I don’t know if I could know a good thing if I saw it. I am foreign to such creatures. What if I rip a good heart open just to see what it looks like inside, like a kid opening up a working clock just to know if it’s real?

As I said, there are some connectivity problems when it comes to you. The language settings are also wonky. Mi corazón ya no sabe hacer poesía sin recordarte, lo que hiciste. Me quitaste mi casa, me cortaste la lengua.

I clearly need a new prescription. A new default setting, a new baseline. Re-calibrate normal so it doesn’t accidentally look like you.

Pain is not normal. I know that now. And even if it was, I deserve better than the baseline.

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27/30: VEINTISIETE poemas.

Primero que nada lo voy a decir: no sé muchísimo de poesía, o de poetas, o de nada en realidad, si nos ponemos de sangroncitos. Pero de los que conozco, decidí hacerme una listita de los que más me han gustado, y pues ahí les va.

Cinco veces, la flor de Alejandro Aura. “Pinche florecita de papel, te quiero”, pues yo quiero mi pinche florecita de papel.

Frustration de Dorothy Parker, y van a ver varios de esta maravillosa y dañada mujer. Este poema hasta me sé de memoria… 

Murder de J. G. Raubenheimer. Cómo me hace reir. Y pensar. Y volver a reír, la segunda vez mucho más macabramente.

Contigo de Joaquín Sabina: “Yo no quiero domingos por la tarde, yo no quiero columpio en el jardín. Lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí” Sí, soy una cursilota, ¿Y QUÉ?

“How sweet time feels, when it’s too late…” Uff. The Sweet Time de Leonard Cohen.

Noche y nieve de José Emilio Pacheco. ¿Habrá vivido en Montreal? Porque así mismito me siento yo.

The Rose Did Caper on her Cheek de Emily Dickinson. Léanlo. Y léanla.

De la misma antología del de Aura, Poema para las manos de un profeta, de Leopoldo Ayala. Muy distinto. Hermoso también.

Darkness de Lord Byron. Este me lo topé hace ya unos ayeres de puro accidente, y debo leer más de ese hombre.

Triolet, de Dorothy Parker una vez más. See I can smile and be brave, just give back the heart that I gave…

1964 de Borges. “Para aprender el arte del olvido, un símbolo, una rosa, te desgarra, y te puede matar una guitarra” Ouch. Puro feeling.

People as flowers de Bukowski. Y todo mundo preguntará que cómo que Bukowski. Pues así de rebelde soy. Y es que me cae re bien el wey…

Dead Fires de Jesse Fauset. Cortito, ligeramente emo, veraz y maravilloso.

Heces de César Vallejo. No, no es acerca de desechos.

Because I could not stop for Death de Emily Dickinson. Una mujerzazazaza.

La isla de José Emilio Pacheco. Quién iba a decir que este vato iba a tener repetición en mi lista. La antología de Gota de Lluvia me raya intenso.

Incurable de Dorothy Parker. ¡Tercera mención (que bien podría tener 10 más)! Ese sarcasmo suyo entrelazado con cursilerías me hace muy feliz.

“En costa lejana o en mar de Pasión, dijimos adioses sin decir Adiós.” Gabriela Mistral, bien ahí.

And quiet is the thought of you, the file on you complete. Except what we forgot to do, A thousand kisses deep. Ay, ese Cohen, si tuviera 20 y tantos, yo si le daba.

Acá voy yo con mi cliché: Dream Within a Dream de Allan Poe. ¿Qué puedo yo decir?

El Romance de las Estrellas de Alberto Navarro: Las estrellas no se tocan, solo se ven y se sueñan.

Purposely Ungrammatical Love Song de Dorothy Parker. “But when did I say that I was wise, And when did I hope that you were true?” Ja. Ja ja.

Stopping by the Woods on a Snowy Evening de Frost. And miles to go before I sleep, and miles to go before I sleep. Ósom.

The Undertaking de John Donne. Un autorazo que escribe muuucho para mi gusto, pero éste poema si la hace en mi lista. Por fregón.

No podía faltar el Poema 20 de Pablo Neruda en una lista tan marica como la mía.

Los Espejos de Borges. Qué raro hombre. Y cómo lo amo yo.

Hope is the Thing, de la señora Dickinson una vez más. Bello bello bello.

Pues, ¿cómo ven?

Úchalas, faltan tres na’más. ÜBER intenso, diría yo.

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10/30: DIEZ jergas.

El fin del primer tercio de este reto será para una afición muy curiosa que tengo: las jergas. Son divertidas, son interesantes, son sociológicamente significativas, son la pura buena onda. Acá están mis 10 favoritas (en inglés y en español)

10. La australiana. Gronks, mollydookers and nuff nuffs. Oh the coldies and the thongs!

9. La española. El coño, el joder, las majas y las ostias. Halaa!!

8. La argentina: Los boludos, las minas, los pibes y el fúbol. De lujo!!

7. La venezolana: Los carajitos, el caribeo chévere y el bululú. Dale!!

6. La irlandesa: arsing around, bating, and feck, ye eejit! the lushing and the craics!! Aunque no les entienda, me hacen sonreír.

5. La chilena: Los yuntas, po’, la firme, lo bacán y lo volado me hacen querer lanzarme al sur.

4. La canadiense: no es como tal una jerga, pero tiene sus detallitos, eh! 

3. La escocesa. Rubbish, the deid, the wee lassies, the mateys haha. Oh good times. Havers!

2. La colombiana… Lo guache y lo picho, marica, huevón! Pasarla deli, poner los cachos, coger el bus… ME ENCANTA.

1. La chilanga (del DF pues): Lo chido, los weyes, los carnales, y lo muy chingoncito. A huevo.

Estoy perfeccionando cada una de estas (excepto la chilanga que bastante perfeccionada está) para poder hablarlas con fluidez en cualquier momento que se requiera.

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7/30: SIETE palabras.

Como estamos en eso de cosas aleatorias, pues ay van mis siete palabras preferidas (que en inglés, por ser un idioma secundario, tengo más claro cuales son mis favoritas). ¿Por qué son mis favoritas? Porque suenan bien, porque suenan chistoso, porque realmente no existen, qué se yo. Here goes nothing…

Vainas, y no las que cubren espadas. Las colombianas. Say whaa? Si. Me encanta la expresión “vainas” porque nadie me ha podido dar una definición. Dependiendo del uso, puede querer decir “cosas”, “problemas”, “tonterías”, etc etc. Y porque es una de las palabras que más conecto con la juerga colombiana, una de mis favoritas, pero ese será otro post. Por eso y por Carlos Vives y sus mujeres que me hacen bailar.

Sanguijuela, y ni me pregunten porqué. Suena chistoson, y la g seguida de la j suenan bonito.

Chinga-quedito, que ya sé que no es una palabra – aunque el Chingonario diga lo contrario. Je. Me encanta esa expresión, tan mexicana y tan descriptiva de como somos muchísimas veces los mexicanos. Cuchillitos de palo, como decimos. Y bueno, la actividad como tal – de chingar quedito, vaya – también me ha mantenido entretenida un sinfín de veces.

La palabra solsticio. Suena a algo misterioso y místico, como lo es para muchos el mismo solsticio. Además, todas las combinaciones de consonantes son poderosas. P o d e r o s a s.

Yunta, que es <chileno> para ‘amigo”. No sé, me suena a amigos del alma, a cercanía, y bueno, suena muy ‘suda’ como dice un amiguito – un yunta – mío. Es una palabrita muy chévere.

Caleidoscopio. Por dos razones medio tontas las dos. Una – el <leid> en medio suena por algun motivo muy bien. Y dos, por la canción que escuchaba yo de muy morra, de OV7. La escucho ahorita y es pésima. Me gustaba mucho, aun así.

Inconmensurable. Me divierte que se dificulte la pronunciacion, me divierte lo complicadito de su definición y aplicación. Y soy una ñoña entonces va perfecto conmigo.

No son, evidentemente, mis siete palabras favoritas de todas, pero es difícil acordarse de todas todas las palabras (si me acuerdo de alguna la mencionaré como dato aleatorio en otra entrada). Son felices, son chistosas, son maravillosas. Enjoy.

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Tiempos (agri)dulces

Casi nadie vive a la altura de mis irreales expectativas. Uno que otro de esos mitológicos Mejores Amigos, un legendario Ex Novio talvez, quizá. Pero, ¿qué cosas digo? Ya no tengo Expectativas, pues esas solo sirven para Decepciones.
Este es el tiempo dulce, dulcísimo, al que te arrojaste y me arrojaste de una buena vez. Estamos ya en esa era, en la que ya no te espero, pues la experiencia me ha enseñado que no llegas.

 

SWEET TIME. Leonard Cohen

How sweet time feels
when it’s too late

and you don’t have to follow
her swinging hips

all the way into
your dying imagination

 

Ya mi imaginación murió agotada. Queda vivo solamente tu largo y tendido silencio (Y un coro de mil voces tediosas diciendo “Te lo dije”, pero esa siempre está ahí cuando hace frío en estos rumbos).

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Escenarios

En mi mente pinto escenarios, momentos que nos podrían casualmente reunir. Creo en mi cabecita un encuentro posible, un encuentro enjendrado entre la coincidencia y el destino.

¿Me saldría la voz? Si sí, ¿qué te diría? Oigo, en sueños, hasta tu irónica risa enamorándose de mí. ¿Lo harías? Estas muy en alto, y una voz maligna me quiere convencer de que no te llego ni a la cintura.

¿Qué sería de nosotros si no fuéramos lo que somos? Talvez seríamos más posibles, pero talvez yo no te amaría como lo hago. Uno nunca sabe, con estos escenarios que, ya montados, dejan unicamente espacio para tu encantadora y confusa improvisación.